Muchas veces repetimos experiencias que pensábamos haber dejado atrás. Cambiamos de pareja, de trabajo o incluso de ciudad, convencidos de que esta vez será distinto, pero terminamos tropezando con situaciones que se parecen demasiado a las anteriores.
En un tiempo donde se celebra la novedad, donde basta un clic para borrar, reiniciar o pasar a lo siguiente, estas repeticiones nos confunden : ¿cómo es posible que, con tantas opciones aparentes, volvamos a encontrarnos con el mismo guion? Lo cierto es que hay algo en nosotros que no se resuelve con la simple fuga hacia lo nuevo. Lo inconsciente insiste, y nos lleva de regreso a nuestra historia, aunque nos duela. El punto es que no sabemos qué de esa historia inconsciente nos conduce.
La cultura actual ofrece múltiples formas de huir: cambiar de pantalla, abrir otra app, empezar de cero. Pero ese movimiento rápido no evita la repetición, más bien la refuerza. El Psicoanálisis muestra que, detrás de cada tropiezo con lo mismo, hay un intento —a menudo fallido— de resolver lo que quedó pendiente. La oportunidad, entonces, no está en escapar, sino en detenerse y mirar lo que retorna. Sólo así es posible transformar esa compulsión en un gesto creativo, capaz de abrir un camino distinto. En una época que premia lo inmediato, la capacidad de esperar y de enfrentarse a lo que se repite puede ser, paradójicamente, el acto más liberador….