Columna de opinión en Cooperativa.cl
Sin duda estamos viviendo un momento que sentimos como excepcional. Un momento que percibimos como el surgimiento de un acontecimiento que rompe los modos de vida aparentemente estables a los cuales estábamos acostumbrados, rompiendo las certidumbres en la cuales vivíamos en lo cotidiano. Esta situación nos obliga a asumir que esas aparentes certezas eran sólo supuestas, esto sin duda nos remece y fragiliza.
La exposición actual al miedo a la muerte y a la enfermedad, nos enfrenta a la posibilidad que se produzca el derrumbe de nuestros sueños y expectativas sobre las que hemos construido lo que empuja nuestro camino en la vida.
El presente, empieza a sentirse a veces como un peso continuo con un horizonte gris y difuso, por lo que el porvenir queda puesto en suspenso y se ve amenazado. Así, en momentos oscuros como el actual, la ilusión de un futuro que imaginamos más luminoso es necesaria para sostenernos, aunque de igual manera nos asalten las dudas sobre esta necesaria ensoñación.
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